El Gabinete de Miriam

Tdah

El trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDA-H) es un trastorno crónico. La mayoría de los que presentan TDA-H en la infancia mantienen síntomas hasta la edad adulta. Entre sus síntomas principales encontramos: dificultades en mantener la atención, hiperactividad e impulsividad inapropiada para la edad y que interfieren en el desarrollo y funcionamiento del adulto.
 
En función de los síntomas y de la intensidad de los mismos existen 3 tipos:
 
TDA-H tipo inatento: predomina el déficit atencional y las dificultades de aprendizaje.

TDA-H tipo hiperactivo-impulsivo: predomina el exceso de actividad motora y las dificultades de autocontrol.

TDA-H tipo combinado: se presentan síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad de forma conjunta. Es el más frecuente.
 
Afecta negativamente al adulto, en al menos dos ambientes de su vida: amigos, trabajo, casa... Los síntomas deben durar al menos 6 meses y no ser debidos a otros problemas psiquiátricos: ansiedad, depresión, problema médico, sustancia o medicación.
 
En la evolución del TDAH, algunos síntomas están presenten toda la vida, y otros mejoran o se transforman con el tiempo y con el tratamiento. Los síntomas de hiperactividad disminuyen con la edad, y se transforman en otros movimientos como: mover la pierna, dar golpecitos, impaciencia…
 
En estudios recientes, al preguntarle al paciente adulto sobre los síntomas del TDAH, entre un 5% y un 12% dicen que todavía tiene TDAH, pero si preguntamos a los padres o al cónyuge, la persistencia del trastorno asciende al 42%. A veces el paciente minimiza sus síntomas.
 
Síntomas:
 
Sensación interna de inquietud, poca planificación y organización, poca memoria, malestar emocional, frustración y mal carácter, con enfados frecuentes. Su rendimiento en el trabajo suele ser inferior a sus capacidades reales. Les resulta difícil acabar las tareas de cada día.
 
A nivel familiar tienen más problemas del tipo: divorcio, varios matrimonios, mayor índice de accidentes de tráficos, a veces suele llevar asociado problemas psiquiátricos como ansiedad o depresión.
 
Poca memoria de trabajo, baja autodisciplina de trabajo, inseguridades, continúa con inquietud, inseguridad emocional (frustración), se ve reflejado en sus hijos, dificultades en el manejo del tiempo con las fechas y plazos de presentación de sus trabajos.
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