El Gabinete de Miriam

Trastornos del habla

Los trastornos del habla conllevan problemas para comunicarse con otros, afectan a la fluidez verbal, el niñ@ tiene problemas para crear o formar los sonidos del habla, para articular sonidos (pronunciación), dificultan la expresión oral, pero no afectan al proceso de producción o comprensión.

DISARTRIA

Es la dificultad para articular sonidos y palabras, debido a problemas con los músculos que nos ayudan a hablar. Y ello se debe a lesiones en el Sistema Nervioso Central, así como a enfermedades de los nervios y de los músculos de la lengua, faringe o laringe.

Se produce un habla distorsionada, porque hay dificultad para coordinar y controlar los músculos que se usan al hablar, o porque esos músculos están débiles. Todo ello hace que pueda ser difícil entender al niño.
Se puede deber a un daño cerebral por tumor cerebral, o parálisis cerebral, o enfermedad que hace que el cerebro pierda su función, etc.
Se puede desarrollar de manera lenta o repentina, va a depender de cuál sea su causa.

Síntomas: lenguaje mal pronunciado, como lioso, cambia el ritmo y la velocidad del habla, incapacidad para hablar más fuerte que un susurro, voz tensa, nasal, áspera, tiene dificultad para mover sus órganos bucales cuando mastica, para deglutir (tragar), para soplar, etc., tiene problemas para producir ciertos sonidos o palabras, suenan como si estuvieran murmurando, discurso monótono, babeo, etc.

DISFEMIA

La disfemia o también conocida como tartamudez, es un trastorno del habla y la comunicación, pero no un trastorno del lenguaje.

Síntomas: interrupciones involuntarias del habla: se repiten o duran más tiempo de lo normal los sonidos, sílabas o palabras, se acompaña de tensión muscular en el cuello y en la cara, hacen pausas largas entre las palabras o dentro de una misma palabra, las frases están incompletas, presentan retraimiento a la hora de hablar en público, lo evitan, se muestran tímidos, en algunos casos presentan tics, hay falta de coordinación respiratoria cuando hablan y los síntomas empeoran cuando la persona está nerviosa, estresada, cansada o ansiosa, el habla no es fluida, cuesta entenderles.

Suele comenzar entre los 2 y los 4 años, a veces se confunde con dificultades típicas de la edad, en este caso se suele denominar Disfemia fisiológica o evolutiva, que si se agrava y afianza, se convierte en una Disfemia como tal, y esto puede llegar a ocurrir incluso a los 9-10 años.
Afecta 4 veces más a los niños que a las niñas.

El pronóstico es que el 80% lo corrige en la infancia y muchos superan el trastorno en la adolescencia.

Influye mucho el entorno que rodea al niño, son muy importantes unas condiciones favorables a nivel familiar como social.

Según el tipo de errores hay:

Disfemia clónica: repetición convulsiva de una sílaba o grupo de sílabas durante la emisión de la frase.

Disfemia tónica: caracterizada por espasmos musculares, bloqueos iniciales, como un estado de inmovilidad muscular, en el que el niño es incapaz de emitir la primera sílaba de una palabra al comenzar a hablar, después continúa de forma entrecortada, para terminar hablando de forma precipitada, de una manera explosiva que es muy característica.

Disfemia mixta: es la que combina aspecto de la disfemia clónica y de la tónica. Puede predominar una sobre otra

Nos podemos encontrar con tres fases:

1º Tartamudeo inicial: Aparece hacia los 3 años, presentando un aspecto evolutivo. Evitar las correcciones ya que solo producirían ansiedad.

2º Tartamudeo episódico: A partir de los 5 años.

3º Tartamudeo propiamente dicho: A partir de los 10 años, debido a emociones bruscas, experiencias traumáticas o causas imprecisas.

DISLALIA

Es un trastorno en la articulación de los fonemas, o bien por omisión o por alteraciones de algunos sonidos, o por sustitución de estos por otros de forma improcedente, que no resultan normales para la fase de desarrollo.
Alrededor del 7% de los niños de 5 años y del 2% de las niñas de 5 años, presentan una dislalia notoria.

Hasta alrededor de los 4 años, existe una dislalia, que es la dislalia evolutiva, que es un rasgo normal en el desarrollo del lenguaje del niño, el niño omite o sustituye los sonidos que no sabe pronunciar. No es preocupante, ya que se supera en el proceso de maduración, alrededor de los 6 años.

Los niños que presentan dislalia tienen una inteligencia normal y una buena capacidad lingüística, pero cometen errores durante el habla, o bien porque omiten fonemas, o sustituyen unos por otros, recordando su habla a la de un bebé.

A los 3 años los niños tienen dificultades con los fonemas /p/, /b/ y /t/, y los de 6 años con los fonemas /r/, /s/, /f/ y /z/.
Además de la dislalia evolutiva nos podemos encontrar con:

Dislalia funcional:

Es la alteración de la articulación producida por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios, sin que exista causa de tipo orgánico. Las causas varían desde la falta de control de la motricidad bucofacial, errores perceptivos, estimulación lingüística deficitaria, de tipo psicológico, hasta déficit intelectual.

Dislalia audiógena:

Su causa está en la deficiencia auditiva. El niño que no oye bien no articula correctamente, confundirá fonemas que ofrezcan alguna semejanza al no poseer una correcta discriminación auditiva.

Según la cantidad de sonidos que se emplean o articulan incorrectamente, diferenciamos las siguientes dislalias:

Dislalia selectiva: el discurso es compresible, puesto que los errores se limitan a uno o dos fonemas.

Dislalia múltiple: el discurso es menos comprensible, puesto que los errores se limitan a varios fonemas.

Dislalia universal: el discurso es incomprensible, puesto que los errores son muy acusados y afectan a un gran número de fonemas.

En función de los fonemas afectados, se pueden distinguir:

Ceceo: pronunciación del fonema /z/ en lugar de /s/ (“maza” por “masa”).
Seseo: pronunciación del fonema /s/ en lugar de /z/ (“sumo” por “zumo”).
Rotacismo: pronunciación incorrecta del fonema /r/ (“pero” por “perro”).

TIPOS DE ERRORES

Sustitución

Un sonido es reemplazado por otro. El niño se siente incapaz de pronunciar un fonema correctamente y en su lugar emite otro que le resulta más fácil. Es el error más frecuente y con mayor dificultad para su corrección. “teso” por “queso”, “deche” por “leche”.

Omisión

Un sonido es omitido al no saber pronunciarlo, sin ser sustituido por ningún otro, pudiéndose la omisión dar en cualquier lugar de la palabra. “Camelo” por “caramelo”, “cocholate” por “chocolate”.

Inserción

A veces la forma de afrontar un sonido que resulta dificultoso es intercalando junto a él otro sonido que no corresponde a esa palabra y, sin conseguir con ello salvar la dificultad, se convierte en un vicio de dicción. “Palato” por “plato”, “calavo” por “clavo”.

Distorsión

Se entiende por sonido distorsionado aquel que se da de forma incorrecta o deformada, pero que tampoco es sustituido por otro fonema correcto, sino que su pronunciación se hace de forma aproximada a la correcta, pero sin llegar a serlo. Este es, junto con la sustitución, el error más frecuente.”Quiedo” por “quiero”, “borso” por “bolso”
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